UNIVERSIDAD NACIONAL PEDRO RUIZ GALLO
FACULTAD DE CIENCIAS HISTÓRICO-SOCIALES Y EDUCACIÓN
ESCUELA PROFESIONAL DE CIENCIAS DE LA COMUNICACION
TRABAJO DE INVESTIGACIÓN DE CAMPO:
Discusión e integración de 10 unidades observables de los medios radiales
CURSO:
PROGRAMACIÓN Y GESTIÓN RADIAL
DOCENTE:
JERRY JARA LLANOS.
INTEGRANTES:
DANIEL CASTRO BURGOS
JOSE MAYANGA AYALA
ARTURO ROGGERO FLORES
ROXANA FLOREANO BAZALAR
CARLOS CUBAS.
DANIEL RELUZ CAMPOS
LAMBAYEQUE 2009
PRESENTACION
Este trabajo busca que tras reconocer ciertos males que aquejan a las radios lambayecanas a nivel interior (carencias de la radio y del manejo de la misma) y con respecto al manejo de la temática y producto mediático que se le ofrece a las audiencias, establecer algunas unidades observables que posteriormente bajo ciertos procesos y criterios serán analizadas más a fondo para hallar una solución que responda de manera adecuada con las necesidades reales de la sociedad lambayecana, acorde con la legalidad, derechos del oyente, y demás requerimientos que hacen falta para que la radio cumpla su verdadera función para con la sociedad.
INTRODUCCION:
Conociendo algo de la radio
Si se trata de campañas publicitarias, los periódicos y los canales de televisión son los más beneficiados, pues sólo hay cuatro o cinco grupos de medios impresos (periódicos nacionales por ejemplo), y muy escasos canales con cobertura nacional. En el caso de la radio, la oportunidad de recibir auspicio o compra de espacio publicitario se divide entre más de cien emisoras, es así que a cada emisora le toca un sector más reducido de anunciantes a nivel individual. La publicidad en radio es más barata que en la mayoría de los otros medios. Con lo que tenemos hasta ahora notamos que las ganancias en radio son pequeñas.
Hay emisoras para todos los gustos y características, como grupos de audiencias existen. La radio es un medio de difusión masiva que llega al oyente de forma personal, es el medio de mayor alcance, ya que llega a todas las clases sociales y ofrece al oyente cierto grado de participación. Es un medio flexible ya que se adapta fácilmente; el mensaje es redundante, es decir, lo mismo de diferentes maneras y en diversos momentos.
La radio trata al oyente con una relación más íntima, su costo de producción es menos elevado que el de los otros medios, nos permiten utilizar diversos elementos creativos como voces, música y anunciadores en los comerciales.
Los puntos que a continuación serán tratados responden al análisis de la información recabada por medio del diálogo con ciertas personas que tienen relación directa con la radio lambayecana, su entorno y sus procesos.
Las personas entrevistadas para la obtención de datos fueron:
NOMBRE : Henrry Lluen Uypan
CARGO: Asesor Comercial
MEDIO :Consorcio de radios LA KARIBEÑA-EXITOSA-UNIVERSAL
NOMBRE : Jorge Reyes
CARGO: Operador de Controles (trabajador de la radio)
MEDIO :Radio Santa Victoria
NOMBRE : Gregorio Pérez
CARGO: Dueño de la Radio (desempeña todo papel dentro de la radio)
MEDIO :RADIO REQUE(comunitaria)
NOMBRE : José Sandoval*
CARGO:Locutor
MEDIO :(Independiente)
Radio Santa Victoria
*Trabaja como parte de un equipo de producción independiente (renta espacios en la programación de radio Santa Victoria), que elabora de un programa llamado “Tarde de Entrevista”, se desempeña como locutor.
1. La programación de radio debe tener identidad propia:
Concesiones o venta de espacio de la programación en los medios
En la mayoría de las emisoras radiales lambayecanas, en especial las ubicadas dentro de la ciudad de Chiclayo, encontramos que rentan sus espacios de programación al mejor postor, y que en muchos casos se da sin una adecuada revisión de los contenidos que serán brindados por esos proyectos radiales.
Son pocas las emisoras que producen por ellos mismos su programación de manera integral, es decir que hay poca producción local que esté bajo la supervisión pertinente del medio en el cual se van a emitir.
Un caso que representa a un medio que concesiona todos sus espacios es el de “Radio Santa Victoria”, esto genera que los únicos recursos humanos propios del medio de comunicación sean el personal administrativo, el de limpieza y el operador como nos dio a entender José Sandoval, trabajador de radio Santa Victoria en el área de programación (controles). El hecho de ceder un espacio al aire de un medio de comunicación a un grupo de producción independiente implica que este tiene decisión absoluta sobre que contenidos deben emitirse, su cartera de clientes y demás temas con respecto a la producción y emisión del programa o programas que están bajo su responsabilidad y de las consecuencias que los mensajes emitidos, es decir su repercusión en la sociedad.
En el otro lado de la balanza tenemos el caso de la radio “La Karibeña”, que produce por ella misma todo el contenido que sale al aire, que en su mayoría es musical, y sólo trabajan con personal propio de la empresa; ninguna producción independiente ni ventas de espacios. Toda su programación es producto del esfuerzo de los trabajadores del mismo medio.
La mayoría de las emisoras radiales concesionan los espacios de su programación de manera parcial, dejando muy pocos espacios propios para las producciones del mismo medio.
El hecho de que el oyente reciba un mensaje por la radio hace que directamente este dé por hecho que es la posición oficial del medio radial, sin detenerse a pensar que el espacio puede haber sido rentado por algún productor particular que no tiene ninguna relación mayor con el medio que el cumplimiento del pago del arriendo. Es muy pocas veces recordado por parte del oyente, auque se diga o no antes de la emisión del programa, que el espacio ha sido vendido a particulares y que todo lo que se presente en el tiempo de emisión responde a intereses particulares ajenos al medio.
El nivel de interdependencia que un programa tiene para con el medio hace que en el programa no se cometan excesos que perjudiquen posteriormente a dicho medio. En el caso de haber comprado el espacio no hay lazo mayor que el pago que debe efectuar, y si se cierra el programa el productor simplemente buscará otro medio para publicar el mismo producto, pero el daño ya se ha dado y será muy difícil que sea reparada o borrada de la memoria de las audiencias, es decir el daño podría ser prolongado o permanente.
Los intereses de los anunciantes y auspiciadores del programa que ocupe el espacio dado en concesión y de los propios productores de dicho programa podrían no estar de acuerdo con las exigencias del medio o con el respeto que se debe al público consumidor y se pueden llegar a suscitar ciertos excesos o problemas que afectarán directamente al público de la radio.
Con esto no se pide negar la posibilidad de hacer concesiones, pero si deberían primar las producciones propias del medio y sobre todo, si es que se piensa dar una concesión a particulares, hacer un seguimiento a dichas producciones y exigir a la medida de las posibilidades, que se brinde un producto que se ajuste al perfil de la radio y sobre todo a las necesidades reales de una sociedad como la nuestra, que siempre debe buscar el constante desarrollo en todo sentido.
2. El manejo de los medios radiales y de sus contenidos
Los dueños de los medios de comunicación tienen todo el derecho a elegir que cosas serán o no expuestas en los espacios de la programación de acuerdo a sus intereses personales u organizacionales, ya que el medio es de su propiedad. Este hecho desde el punto de vista empresarial es indiscutible, ya que no pueden hacer algo que vaya en contra de los principios de supervivencia de la organización.
Así como nadie está en contra del hecho antes mencionado, tampoco se puede negar que un medio de comunicación debe generar recursos para asegurar su existencia, pues a pesar de todo es una empresa y toda entidad debe (por encima de muchas cosas) generar ingresos que aseguren recuperar el capital invertido, pagar a sus empleados y además dejar un remanente que servirá de ganancia o como base para la reinversión, que asegurará las mejoras del medio, para así poder dar un producto de calidad acorde con las tecnologías y exigencias de cada momento.
Por otro lado tenemos que, una conducción caprichosa, improvisada o abusivo de un medio radial, tiene repercusiones nefastas para la sociedad, pues manejar un medio de comunicación a la ligera se convierte en un peligro para la sociedad y una consecuencia no prevista puede ser dañina hasta el punto de la destrucción del equilibrio de una sociedad. Lo mejor para el medio no siempre es lo mejor para sociedad y viceversa.
Lo dicho en el párrafo anterior nos da a entender que a veces, ciertos propietarios de medios y quienes conducen los programas, terminan por perjudicar a los escuchas, quienes resultan afectados en el campo referente a lo cultural, económico o político, generalmente víctimas de la falta de información o la desvirtuación de dicha información.
A veces estos perjuicios están determinados por algún tipo de agresión o en todo caso por omisión u ocultamiento de algún tipo de información que sea relevante y necesaria para llevar una vida ciudadana bajo el régimen de la democracia.
Si bien es cierto que en el ámbito lambayecano es frecuente que algunas radios incurran en desinformación, omisión, ocultamiento, o desvirtuación de ciertas informaciones con respecto al acontecer local, nacional e internacional, en general pecan por omisión de temas que consideran, por iniciativa propia o por intervención de algún poder, innecesarios o muy peligrosos para ser expuestas al juicio de la colectividad. Esta forma mezquina de trabajo imposibilita que la radio ocupe el lugar que le corresponde, dado que por ser un medio de gran audiencia y que, como se suele decir, está más cerca de la gente, debería apelar a sus recursos para formar en todos los aspecto necesarios al individuo y la sociedad,
El trato de la radio como empresa y no como medio de comunicación al servicio de las audiencias, es un gran problema para la elaboración de productos mediáticos pues no tratan a su público partícipes de una relación de formación del individuo como un buen miembro de la sociedad, que esté al tanto de manera adecuada de la realidad y que sea conciente de sus derechos y responsabilidades.
Debemos tener en cuenta que una emisora de radio es un medio de comunicación que, como todos los demás medios, debe estar al servicio de la sociedad y su proceso de desarrollo. Es decir que debe velar por que ésta esté informada, se entretenga y tenga una adecuada formación. En cuanto a brindar una adecuada formación, debe darse de manera individual o colectiva. Las radios, como algunos otros medios de comunicación, cumplen aquellos roles de formación, con respecto al desenvolvimiento del individuo en su entorno social, que en la actualidad no pueden ser brindados por otras entidades o personas por tener diversas limitaciones para llevar a cabo este proceso.
La radio debería contribuir a la creatividad, a la discusión política, al análisis, la reflexión, y al pensamiento crítico entre sus oyentes. Debe destacarse la importancia y ejercer la capacidad de los medios radiales de llevar su labor como entes formadores de sociedades, pero en la actualidad se presenta poco interés por su potencial formativo.
Para terminar con este punto y entender un poco la forma de trabajo de las radios comerciales lambayecanas tenemos podemos plantearnos una analogía en la que: la relación “medio-programa-audiencia” se podría comparar fácilmente con “tienda-vendedor-cliente” y en este caso el auspiciador y su publicidad se compararía con el producto a la venta. Con esto lo que se pretende es hacer dar a conocer que el modelo “entretenimiento-ventas” que usan la mayoría de las radios en Lambayeque es perjudicial para las audiencias, ya que se les ve como simples consumidores de todo aquello que el medio pueda ofrecerles, y que el oyente por consiguiente tiene que aceptar sí o sí.
3. Producción de material de calidad, y que apunte al desarrollo del individuo como punto clave de una sociedad democrática
Actualmente la mayoría de producciones radiales se orientan hacia un entretenimiento frívolo para lograr atraer al público de una forma fácil y rápida; apelan a recursos como la burla, el doble sentido, el morbo, el chisme, el sensacionalismo, etc., teniendo como resultado que el oyente no necesite pensar mucho, carezca de una visión crítica y a la vez busque este tipo de entretenimiento, ocasionando la distorsión de los valores y el retroceso de la cultura, lo cual podría llevarnos a la decadencia y la desintegración de la sociedad.
Aunque este estilo predomina en los programas que van dirigidos al público del sector popular, también se incluye, aunque con aparente mesura, en producciones que buscan atraer al público de clase media y sectores pudientes.
Producen proyectos y productos radiofónicos de bajo o nulo contenido educativo y sin ninguna orientación a la formación de personas con carácter crítico, capaces de ver la realidad, de analizarla, de refutar todo lo que esté en contra de sus intereses como ciudadano. Procuran dejar que el oyente caiga en un mar de conformismo desconociendo que tiene todo el derecho a forjar el cambio de visión y de acción.
Productos mediáticos de calidad, significa que desde el momento de elaborar el proyecto, tengan un buen criterio para con la planificación de lo que será el producto ofrecido al público, debe tener forma lo suficientemente llamativa e interesante para capturar y asegurar la atención del público, sin dejar de lado el fondo que deberá ser el adecuado, ya que de nada nos sirve un programa muy bien estructurado desde la forma si es que no va a ser respaldada por un contenido sólido que no posea carencias que posteriormente creen en el oyente un estado de de confusión, caos o de falta de explicación o falta de contenidos.
Hace falta fusionar contenidos y actitudes que propicien en el oyente de todas las edades el interés por la obtención de conocimientos, la expresión de ideas, los pensamientos y tecnología más allá de la ideología o el interés predominantes, despertar la curiosidad por temas hasta ahora poco difundidos, de modo que el público expanda sus horizontes culturales e intelectuales sin aburrirse
Es decir saber brindar un buen producto de manera tan atractiva como para un programa de entretenimiento, pero que busque ser más sólido en sus mensajes.
4. El uso adecuado del lenguaje
Comúnmente escuchamos a muchos quejarse de los disparates e improperios que se permiten emitir por las radios. Y es que parece que varias radios estuvieran destinadas a ser la imagen de un modelo de sociedad de “gentuzas”, puesto que tanto el desgastado lenguaje que utilizan quienes locutan los medios como el de sus invitados, es sencillamente deplorable.
No hay una verdadera preocupación por el uso correcto de las palabras y la coherencia, propias de un discurso que será dicho en público, por el contrario, parece que se preocuparan por usar constantemente muletillas, replanas, jergas, insultos, y por sobre todo adjetivizar.
El lenguaje que utilizan los presentadores no es el adecuado, y a esto se le suma que el tema preferido para la gran mayoría de los locutores sea el uso de las palabras o frases con doble sentido o frases en sentido sexual con los que se expresan.
En muchos programas los temas en base a los cuales trabajan nacen a partir de la burla, añadiéndole más que algunos retazos de improvisación, y regular creatividad, y esa calidad de programa presentan con todo orgullo diciendo que eso le gusta a la gente.
Puede ser que llegue a ser cierto, que los tres párrafos anteriores muestren la realidad de lo que parte del sector popular prefiere (parte no muy pequeña teniendo en cuenta que los medios apuestan por apuntar a los sectores más grandes dentro de los públicos objetivo), pero esto, ni se generaliza, ni es necesario. El hecho de darle más de lo mismo al espectador implica pensar miserablemente en ahondar más las brechas culturales que existen dentro de la sociedad. Presentar programas con estas características es prácticamente como decirle al oyente “eres ignorante, yo lo sé, y con esto me aseguraré que lo sigas siendo”.
Con esto no se pretende sugerir que el lenguaje sea técnico o especializado, dado que no todos tienen los conocimientos suficientes para entenderlo y si se plantea esa posibilidad se perjudicaría la radio porque dejaría de llegar con facilidad a toda la gente.
Hablar con un sector popular no implica que el lenguaje que se utilizará esté sobre cargado de jergas, usos inadecuados del lenguaje e improperios, ya que a pesar de que en algunos casos comparten características en común, en general son heterogéneos y no se les debe brindar lo mismo de manera indiscriminada, además el ánimo de superación que la radio debe generar en el oyente comienza desde el simple hecho de ampliar su vocabulario y culturizarlo, en vez de reducirlo y deteriorarlo.
La alternativa podría ser usar un lenguaje coloquial que no contenga usos inadecuados de la lengua, es decir que las cosas sean dichas de una manera fácil de entender, pero con un vocabulario con los en recursos lingüísticos necesarios para que
Trabajar con locutores que desenvuelvan su uso lingüístico en torno al argot, jergas, replanas, improperios, obscenidades, u otros usos indebidos del habla es perjudicial tanto para la radio como para los oyentes. Para el medio, porque quienes escuchen ese programa y tengan la capacidad crítica necesaria se llevarán una mala imagen tanto del programa como del medio, y es perjudicial para los oyentes ya que quienes no tengan esa capacidad seguirán teniendo una cultura cada vez más deteriorada.
Pero toda la culpa no es de los locutores, ya que en muchos programas se trabaja con guiones y ellos se apegan mucho a ellos, especialmente aquellos locutores empíricos o profesionales mediocres.
5. la calidad de trato por parte de quienes hablan en la radio
Algunos locutores se burlan de las personas que los escuchan, mofándose durante la transmisión de la situación económica de quienes llaman, de su ignorancia, de su sexualidad entre otros aspecto haciendo de esto su mayor entretenimiento. Esto con mayor recurrencia en los programas de concurso, que aprovechándose de la necesidad del oyente por conseguir algún beneficio que ellos brindan, dejan muy en claro aquellas costumbres, carencias o defectos que oyente pueda tener.
La calidad de trato y relaciones son la base para toda buena relación humana y, por ende, también lo es para todo proceso comunicacional. El hecho de que exista una falta de respeto por parte de un medio, sus dueños, su personal administrativo o su personal de producción, se evidencia por el trato que estos brindan a su público, a sus proveedores y fuentes de financiamiento, pero sobre todo al público, ya éste justifica la razón de ser de la radio.
Otra forma de no demostrar a las audiencias el debido respeto que se merece, es brindarle una programación, que como se ha visto hasta ahora y se dejará notar en algunos puntos más adelante, carece de toda validez para cumplir la labor de la radio como medio social y cumplir con sus deberes para con su audiencia en particular y la sociedad en general. Las muestras de ésta falta de respeto al público quedan demostradas en el exceso de subestimación de las audiencias, es decir aparte de dejarlas relegadas al papel de meros consumidores, se les tiene en cuenta en un papel secundario con respecto a la toma de decisiones al momento de diseñar un programa que ocupará un espacio radial.
Para ser más precisos, en este “tomar en cuenta las decisiones, gustos y necesidades” no es necesario que se realice de una manera directa, pues para eso están los estudios de campo, las investigaciones sobre las audiencias, la realidad nacional y su repercusión en la sociedad, las necesidades reales de las audiencias, entre muchos otros temas y fuentes de información.
La subestimación de las audiencias, también se da cuando imaginamos (con respecto a la forma de llevar el programa) que deberá ser aceptado automáticamente por la audiencia como apropiado, entretenido y provechoso; es así, que para no caer en este error debemos buscar maneras creativas, atractivas y entretenidas de hacer llegar el mensaje, y sobre todo innovar constantemente, ya que por más creativa, atractiva y entretenida que sea una propuesta, si es constantemente utilizada queda obsoleta porque va perdiendo su función ya que el público pierde el interés hacia ella, por ver lo mismo siempre.
6. Independencia de la radio y de sus integrantes.
El nivel de independencia de un medio es primordial, ya que a partir de esto el oyente crea una idea con respecto al medio en cuanto a su nivel de objetividad, confianza y credibilidad hacia los mensajes que serán emitidos.
En el caso de la radio esta característica es preponderante debido a que por falta de imágenes para mostrar al receptor, la credibilidad con respecto a la palabra es un lujo del que no se puede prescindir.
La dependencia se puede dar en diferentes niveles dentro de la estructura de la radio, dependencia del medio en sí (generalmente por ser propiedad de otra empresa o entidad) o dependencia de su personal para con alguien de adentro o alguien externo al medio (en estos dos últimos el caso más peligroso es cuando se trata de un periodista)
El mayor peligro existente se da a nivel del periodista, pues si éste tiene algún vinculo de dependencia para con algún agente interno o externo al medio, su visión de los hechos va a distar de la objetividad y la imparcialidad, entonces por el contrario constantemente optará por proteger cierto tipo de información para que no se filtre al conocimiento popular, recurriendo a veces a la omisión, ocultamiento desinformación, o desvirtuación de la información según sea el caso.
A nivel externo existen ciertos poderes, que en cierta medida, limitan la capacidad de actuar de manera independiente, al medio radial, ya que amenazan con ciertas amonestaciones o castigos por atreverse a poner en evidencia cierto tipo de información.
El Alto nivel de dependencia de las radios hacia poderes económicos y políticos es tema de cada día en nuestra realidad nacional, regional y local, ya que no pueden desarrollar una programación acorde con las necesidades reales de la sociedad pues reciben cierta presión de estos dos poderes. Es decir que si brindan algo que no es, supuestamente, conveniente para sus intereses, simplemente no anuncian, se les restringen las licencias de funcionamiento o les inician procesos judiciales.
Esto limita en gran medida la independencia del medio, en cuanto a su derecho de actuar libremente en pos de mantener a la población informada de los aspectos realmente importantes, trascendentes y que de una manera directa o indirecta los afecta. Al no poder brindarse de manera libre este proceso informativo se generan barreras de comunicación
La independencia, imparcialidad y objetividad no es tema eminentemente inherente a los programas de corte informativo-noticioso, ya que desde los programas llamados MAGAZÍN hasta los que cumplen una simple tarea en el proceso de entretenimiento deben en diferentes escalas cumplir con las características nombradas al inicio del párrafo, de lo contrario en cualquier momento éstos programas podrían ser usados como cortinas de humo para cubrir hechos trascendentes.
El hecho de cumplir con todas las características antes mencionadas no serviría de nada si es que no se tiene en cuenta que todo programa debe tener una buena base que apoye el desarrollo de los contenidos, para así evitar la trivialidad de los mensajes del medio y por medio de éstos brindar un constante apoyo a intereses particulares de manera directa o indirecta. La prevención es mucho más efectiva, fácil y batata que elaborar una campaña de reivindicación del medio y de su labor en la sociedad.
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Hace 5 años
